-
-
Miré el revolver aún humeante con un ojo puesto en el cuerpo sin vida del pistolero que yacía frente a mí, a corta distancia. No sé porque extraña razón le disparé, fue un impulso irrefrenable al tener tan cerca a aquel oponente con sombrero de ala ancha color verde, como el resto de su ropa. Sentí que tenía que hacerlo, no dudé ni un segundo. Parece que el infeliz quería comprar la misma propiedad que yo, un rancho. Ahora que lo pienso tampoco sé por qué quiero comprar un rancho, ni por qué estoy completamente vestido de amarillo, ni quien es el que me acaba de agarrar del sombrero, ¡pero qué carajo, que me llevan volando!
Sigue Leyendo...
|
|